Fundado el 30 de octubre de 1913, el viejo Sportivo Barracas escribió páginas memorables del fútbol nacional. Campeón, viajero de ultramar y dueño de un estadio donde nació el gol olímpico y donde la selección argentina escribió sus primeras páginas de gloria.
En el salón de la “Cavour”, por iniciativa de Antonio Albelleyra y un grupo de vecinos, nació una institución destinada a ocupar un lugar de privilegio en el fútbol nacional.
Tras fusionarse con Riachuelo, llegó a Primera División en 1916, venciendo 2 a 0 a Sportivo Buenos Aires. En 1921 conquistó la Copa Competencia Jockey Club al derrotar 2 a 1 a Nueva Chicago. En 1932 obtuvo el campeonato de la Asociación Argentina de Football, con Mario Fortunato como figura.
En 1929 paseó su prestigio por Europa: 14 partidos, ocho triunfos, un empate y cinco derrotas.
Su estadio fue escenario de una jornada inmortal: el 2 de octubre de 1924, Argentina venció 2 a 1 a Uruguay y Cesáreo Onzari convirtió el primer gol olímpico.
Por sus filas pasaron los hermanos Cherro, los Evaristo y Alfredo Di Stéfano. También vistió sus colores Juan Carlos Zabala, oro olímpico en 1932.
En 2015 volvió a celebrar un título, en este caso de Primera D, al vencer 1 a 0 a Muñiz.
A 113 años de su fundación, Sportivo Barracas conserva intacta una gloria que pertenece a su historia y al patrimonio del fútbol argentino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario